23 sept. 2017

Los rincones de mi Barcelona (2ª parte)

Me veo en la necesidad de hacer una segunda parte del post “Los rincones de mi Barcelona” de la semana pasada, ya no porque tenga muchas fotografías de la ciudad condal, que las tengo… si no porque quiero contaros que esas calles, callejuelas, edificios modernistas, Ramblas, gente variopinto y multicultural, son los culpables de mi pasión por la fotografía, se convirtiera en un modo de vida. En Barcelona empezó todo, hace diez años, con mi primera réflex digital, una Canon EOS 400D y un par de objetivos modestos que cubrían todas las focales que en aquel momento necesitaba. Tras esta cámara, llego al cabo del tiempo una EOS 40D y dos lentes de la serie “L” de Canon, luego llego la EOS 50D junto a la cual, llegaron mas objetivos de la serie “L” y a medida que esto de la fotografía me fue calando en el alma, llego una EOS 5D con su sensor de formato completo y al tiempo la EOS 7D. Un matrimonio en todo regla con el fabricante japonés Canon, que perduro hasta hace muy poco.
Las calles de la ciudad condal eran el entorno perfecto para mis principios en la fotografía, todo un banco de pruebas donde experimentar con mi cámara, todo aquello que leía en foros y en revistas especializadas, ya que yo fui un autodidacta en esto de capturar momentos a la vida. Y donde mejor que en Barcelona, donde con mi cámara en mano, pasaba por un extranjero mas sin que nadie se percatara de mi presencia, es el entorno ideal para comenzar a poner en practica todos tus conocimientos sobre velocidades de obturación, aberturas de diafragma, a una velocidad considerable, lo que hace que al final ya actúes mecánicamente ante cada situación, que estos ajustes formen parte inconsciente de tu consciente. Tras Barcelona, llegaron otras maravillosas ciudades, como Valencia, Granada, Sevilla, Jaén y la bellísima Córdoba y sus espectacular judería, que no me canso de recorrer.   
La fotografía callejera, la llevo por tanto, en la sangre, es parte de mi ADN, es una relación forjada con el tiempo y en la que me siento cómodo, puede que paseando tras mi cámara, por esas grandes ciudades consiga vencer mi timidez y ser yo mismo…